María abrió su tienda en 2008. Para 2024 estaba contestando pedidos por WhatsApp a medianoche, publicando Stories de Instagram durante la comida y perdiendo llamadas porque tenía las manos llenas de flores.
Empezó con Hey Kompa Pro en marzo de 2026. Estuvimos dos horas en su tienda mientras el agente aprendía sus horarios, su vocabulario, su catálogo de ramos y su tono — cercano, directo, con algún corazón que usa con las clientas de siempre.
Qué cambió
Al día siguiente del setup, el agente atendió los primeros pedidos. Los clientes no se enteraron. María sí: abrió el resumen matinal a las 7 de la mañana, leyó en 30 segundos lo que pasó por la noche y entró a la tienda sabiendo qué preparar.
Qué se mantuvo igual
La voz. La relación. Clientas que llevaban una década hablando con María seguían recibiendo mensajes que sonaban a María. Dos habituales le preguntaron directamente: “¿has contratado a alguien?” — ella les contó lo de Hey Kompa. Ambas dijeron que les daba igual, el trato era el mismo.
Qué no funcionó al principio
El agente seguía proponiendo combinaciones de flores que María no vende (peonías en noviembre — no las tiene en stock). Añadimos una regla “stock por mes”. Diez minutos. Arreglado.
Yo solo quería volver a tener tiempo para hacer ramos. Eso es lo que me ha devuelto Kompa.